9 ago. 2009

Supersticiones


Las supersticiones vagan entre lo que controlamos y lo que no. Recurrimos a ellas porque somos lo bastante inteligentes para saber que no tenemos respuesta para todo. La vida está llena de sendas misteriosas, caminos con principio pero sin final, veredas que no sabemos a dónde darán,…

Hay personas a las que les gusta jugar a un juego, sin embargo, hay otras personas a las que les gusta jugar demasiado. La vida no es un juego con público, ganes, pierdas, empates, el juego continúa lo creamos o no. Debemos esforzarnos, jugar rápido, con soltura y libertad como si no hubiera un mañana. No se trata de ganar o de perder, solo se trata de cómo jugar, de tomarnos un respiro y no olvidar nuestras vidas.

Albergamos esperanzas contra toda lógica, contra toda experiencia, como los niños que hay en nosotros. Sabemos que no lo conseguiremos pero aun así no nos rendimos, luchas, peleas, haces trampa, juegas sucio, y aun así hay algo en ti que te dice que no lo lograrás. Simplemente es la emoción de ese algo que despierta en nosotros, esa pasión desbocada, esas risas continuas.

Cuando cortamos con el pasado es casi imposible volver a atrás, y una vez hecho no podemos quedarnos en el presente añorando el pasado. Los hechos pasan y hay que dejarlos ir, por eso no debemos forzar vínculos con quien no quiere tenerlos con nosotros. Unas personas desaparecen de nuestras vidas, sin embargo, otras aparecen para quedarse siempre. No sabemos cuáles serán las que se quedarán en nuestras vidas y cuáles no, por eso debemos vivir el momento, aprovecharlo al máximo y sacarle todo el jugo posible porque en el fondo de nuestros corazones sabemos que el zumo compensa exprimir la fruta. En lo más profundo de nuestro ser lo intuimos y rara vez nos equivocamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario