9 dic. 2009

Errores, miedos, fracasos,...

La comunicación es una de las primeras cosas que aprendemos en la vida. Es curioso que conforme vamos creciendo y asimilando palabras y aprendiendo a hablar menos sabemos que decir o como pedirlo de verdad. A veces debemos tomar decisiones. Decisiones que nos marcarán y nos cambiarán para siempre.

A veces hasta la mejor de las personas toma decisiones precipitadas, malas decisiones, decisiones de las que somos conscientes que nos arrepentiremos a la mañana siguiente. Tal vez no del todo porque por lo menos nos hemos lanzado, pero aun así algo en nuestro interior decide hacer una locura que sabemos que se dará la vuelta y nos hará todavía más daño, pero lo hacemos de todos modos. Vemos lo que queremos ver y creemos lo que queremos creer. Nos mentimos a nosotros mismos y con el tiempo, nos creemos nuestras propias mentiras.

Rompemos las reglas que nos hemos impuesto, cogemos berrinches cuando las cosas no salen como queremos, susurramos secretos a nuestros mejores amigos en la oscuridad, buscamos consuelo donde nos lo den, albergamos esperanzas contra toda lógica, contra toda experiencia, como los niños que no abandonan sus amigos. A menudo, perseguir lo que deseas es renunciar a lo que sabes que es correcto. Cuando no tenemos tiempo de pensar una estrategia, de programar o calcular, cuando eso pasa, cuando la batalla nos alcanza, el sacrificio puede ser mayor de lo que podemos soportar. El problema está en encontrar la forma de controlar el daño que hemos hecho o que nos han hecho.

La gratitud, el agradecimiento, dar las gracias, no importa las palabras que necesites, todo significa lo mismo, felices. Todos deberíamos ser felices, dar gracias por los amigos, la familia, dar gracias por estar vivos, nos guste o no.


...Guille...

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