13 dic. 2010

Batallas


Lo sacrificamos todo por un momento de gloria. Hay días en que parece que los sacrificios merecen la pena y días en lo que todo parece un sacrificio. Puedes tener lo que quieras si sacrificas todo lo demás ya que, a menudo, perseguir lo que deseas es renunciar a lo que sabes que es correcto. Dejar entrar a alguien significa derrumbar los muros que has construido durante toda tu vida, claro que los sacrificios más difíciles son los que no vemos venir, cuando no tenemos tiempo de pensar una estrategia, de apartarnos o de calcular las bajas. Cuando eso pasa, cuando la batalla nos escoge a nosotros y no al contrario, el sacrificio puede llegar a ser mayor de lo que podemos soportar.

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