22 jul. 2009

Es complicado...


De cote atópome, inutilmente, tentando pensar en como terían sido as miñas lembranzas coa ausencia desdes exactos intres descompostos en frases de xiz e anacos de tempo... Cómo sería a miña curta historia coa ausencia das túas cicatrices. E sorpréndome negando a posibilidade de que estas feridas me abandonen tamén. Sendo incapaz de deixalas desaparecer contigo sen ser botadas de menos, incitándome irresistiblemente a revivilas con cada unha das palabras que ocupan esas paredes inestables que agardan seren pronunciadas antes do derrubamento.

Así que cada busca na memoria supón un novo encontro coas nosas lembranzas, e é a partir deses momentos cando sigo coa elaboración case inconsciente do noso vocabulario. Un vocabulario que nace da recompilación de accións, sensacións e conversas que compartimos... da suma de todos os compoñentes da miña experiencia sentimental: uns cantos dos meus desexos, todas as miñas frustracións, esa rabia que me produces e a dor que me deixas.

Trátase dun acto de desafogo emocional que se move entre a inocencia e a culpa de non saber por qué marchaches; dunha reconstrucción frenética dos feitos, que dende a túa ausencia se magnifican e se desligan cada vez máis do que realmente aconteceu, para formar parte dun recordo reinventado á medida das miñas necesidades.

20 jul. 2009

Aquella noche...


Cerré los ojos... Ahí estabas tú, en la oscuridad, bailando conmigo. Aquella noche te soñé, apareciste en mi pensamiento, aquella noche me dolías dentro, aquella noche fue la más larga del invierno.

Aquella noche me miraste, te sentí mío, aquella noche deseé no despertar nunca, solo aquella noche... y me deje cubrir de silencio para no perturbar tu sueño, porque aquella noche prometer era mentir y saber solo era estar equivocado. Después, me cubrí de blanco para darte luz, y también de negro para darte sombra. Te recuerdo aquella noche, sin excusas, sin mentiras... solos tú y yo, y con el mismo silencio con el que entré en ti, también salí. Al tiempo que abriste los ojos clavaste en mi tu mirada y te reíste como nunca. Comprendí entonces que la risa puede hacer mucho más daño que palabra alguna.

Esas risas continuas, dueñas de mi cabeza que petaban en mis oídos repitiendo “Tú no existes, estás ahí pero no te veo”. Entonces te levantaste y comenzaste a caminar, sin mirar hacia atrás, como sino pisases el suelo, yo solo podía seguirte con la mirada, y de repente, como si de un sueño se tratara, tú ya no estabas ahí. Una oscuridad embriagadora azotaba mi soledad, aquella noche olía a ti, aquella noche me deseaste. No importa que tan solo fuera esa noche, porque se que tu sentiste lo mismo.

Desperté de mi sueño y ahí estabas tú, tu olor llenaba la habitación, y sin más explicación de la que mi alma me pudo dar, desapareciste de nuevo entre las sombras de la noche. Prometo que solo quería dormir, olvidarme del mundo y que el mundo se olvidase de mí. Mis ojos caían y aquella noche prometí amarte el resto de mis días. Aquella noche te amé sin límites... Tan solo aquella noche.

17 jul. 2009

Sentimientos...


Los humanos necesitamos muchas cosas para sentirnos vivos, la familia, el amor, el sexo,… pero solo necesitamos una para vivir, los latidos del corazón. Cuando nuestro corazón está en peligro reaccionamos de dos maneras, o salimos corriendo o atacamos. Hay un término científico para esto, luchar o volar, es el instinto, pero no podemos controlarlo.

Es extraño, un día te despiertas y todo ha cambiado, tu vida ha sufrido una metamorfosis de la que aun no eres consciente pero intuitivamente te hace sentir extraño. Un día, sin previo aviso, ya no eres el de antes, ya no sientes lo de antes, no miras las cosas igual, no idealizas a las personas como solías y te das cuenta, poco a poco, de que ya no llevas las riendas de tu vida, que ese joven salido, perturbado sexualmente y marcado por una adolescencia nómada e irreal, se vuelve loco al no poder explicar por qué le pasa a él, por qué alguien a tomado posesión así de algo tan íntimo, por qué siente ansiedad cuando no está y júbilo cuando hablan. La putada del amor… la droga más cruel y maravillosa que todos anhelamos saborear pero que sólo unos pocos privilegiados tocan durante un período de sus vidas...

A pesar de todo aquí estoy. Una vida nueva ante mí. Una sonrisa en la cara, la melancolía en mis ojos, la esperanza en mi pecho y una ilusión ¿perdida? en mi mente. Y me río. Río de verme en esta situación tan ridícula. Tengo ganas de gritar hasta vaciarme de mi energía, hasta que mi corazón quede hueco y mi memoria en blanco.

Hay palabras que sin quererlo duelen, comentarios sin intención que se esconden en los recovecos del cerebro y te pinchan hasta llorar. Claro que también te endurecen. Tanto que al final te puedes romper con un solo golpe.

Descripción


¿Qué como soy? Creador de mis sueños, soñador de mi libertad, liberado de la vida, vividor de la pasión, pasional hasta la muerte ¿Qué donde está la muerte? Se que algún día llegará… pero esperaré mi futuro mientras tanto.

Soy un chico con ganas de vivir, de conocer, de ver... Creo que no soy simpático, pero si agradable y muy tímido al que le gusta que los demás siempre den el primer paso. Me gusta todo lo relacionado con el mundo de la medicina y de ayudar a los demás, leer, escuchar, pasear solitario y palpar la melancolía que desprende Galicia al anochecer.

Realmente deseo que los reyes magos de este año me traigan una dosis extra de personalidad y autoestima, ya que considero que la necesito.

Me gusta el ejercicio físico como la natación, tenis, surf y debo confesar que soy un asiduo practicante del esquí. Adoro las artes escénicas ya sea el teatro, cine, canto, baile, interpretación… Y también me gustan otro tipo de artes como la literatura, pintura, escultura…

Lo que más valoro en otra persona es su sinceridad ya que no tolero la hipocresía. Me gusta tratar a los seres humanos por igual, sin darle importancia al sexo, raza, religión, grupos étnicos,… No me gusta recibir un trato especial de nadie, ya que como personas todos somos iguales y nadie está por encima de nadie.

No busco nada en especial, simplemente quiero conocer gente. De todas formas no puedo buscar, ni pedir, ni mucho menos exigir nada en otra persona, puesto que seria injusto: yo no tengo mucho que dar, solo respeto, algo esencial que engloba multitud de factores, y alguna que otra virtud que se pierde entre tantos defectos.

No me gustan los modelos, ese tipo de gente que se supone el prototipo perfecto, a mí me gusta el atractivo que emana una persona, bien en su mirada, en sus gestos, en su habla, en su trato...